13 Febrero 2010
Saudaces

LA SONRISA DEL TRAIDOR

Ahora, cuando todavía los días están fríos, me refugio en la lectura. He leído, Sábado, del escritor inglés Ian MacEwan. Un libro que me ha fascinado. Todo se desarrolla en un solo día. El personaje central es un neurocirujano. Algo que me llamó la atención es este párrafo: "En la sonrisa de un mentiroso hay algunos grupos de músculos faciales que no se activan. Estos sólo cobran vida cuando expresan un sentimiento auténtico. La sonrisa de un impostor es imperfecta, insuficiente. Pero ¿vemos esos músculos que descansan inertes cuando hay variaciones locales en caras, depósitos de grasa, concavidades extrañas y diferencias en estructuras óseas? Es especialmente difícil cuando la primera y mejor iniciativa consciente de un embustero redomado es convencerse de que dice la verdad. Y una vez es sincero, toda la impostura se desvanece"

¿Cuántas veces hemos tratado de observar con detenimiento un rostro y detectar sus intenciones? ¿Cuántas veces hemos pasado por alto un gesto, el tono de una voz o las palabras no dichas en una conversación? Parece que todo está escrito en la cara del traidor, en el tono de voz de quien nos miente, en la sonrisa de un falso amigo que nos engaña. El falso brillo de la inocencia se refleja en la mirada, pero no lo vemos, y parece que nada podemos hacer contra quien nos miente. Incluso podríamos estar ante un grave error de cálculo. Siempre experimentaremos esa ambivalencia. Si un neurocirujano, como el personaje principal de esta novela, no puede hacer nada ¿podríamos nosotros, simples personas, detectar la mentira en la cara del que se dice ser nuestro amigo? Quizás podamos hacerlo, pero ya será tarde. El engaño, la mentira, estarán consumados y sólo nos quedará el desconsuelo de haber creído en quien no debimos creer.

Henry Perrone, el personaje, piensa que en la introspección, un segundo es mucho tiempo. Tiempo de sobra para que uno empiece a rumiar los rasgos negativos, para pensar, intuir, sin desplegar en pensamiento en forma de palabras y que el mundo y sus manifestaciones han cambiado. Yo también pienso como Henry. El mundo ha cambiado y si hacemos una introspección, también nosotros hemos cambiado ¿Hemos nosotros cambiado nuestro mundo personal o son otros los que lo han hecho y nos han cambiado el nuestro? Esta novela me ha hecho reflexionar de cómo nuestra vida puede trastornarse en un solo instante. Puede que la acción de otro o de otros, o tal vez uno mismo, en un segundo dé un giro. Así sucede en la novela: Un hombre feliz, de cuarenta y siete años, con muy buen nivel económico, casado, con hijos, ve su familia, su vida, volverse patas arriba por la interferencia de tan solo unas horas de un extraño que tiene graves problemas mentales.

¿Podremos algún día desenmascarar a un traidor antes de que cambie el ritmo de nuestras vidas? ¿Sabremos descifrar la falsa sonrisa de un amigo ante la inminente mentira y la traición? No lo sé. Sin embargo, en Sábado encontrará muchas claves y ojalá pueda descifrarlas.

Denver, Colorado

Parece que todo está escrito

en la cara del traidor, en

la sonrisa de un falso amigo

que nos engaña.

El falso brillo de

la inocencia se refleja

en la mirada,y parece

que nada podemos hacer

contra quien nos miente.


De Ligia Minaya / Escritora

Comentarios

pedrobert43 esta es una verdaderas realidad de la vida siempre existe esta verdad de los que hacen que nuestra vida siga llenas de traiciones, hoy esta frases es realidad de los que convivimos sin saber conocer a verdaderos dueños de nuestra vida y de nuestro pensamientos jesus de nazaret amen.
Popito Desde este momento me volvere un Henry Perrone, y dedicarme a mirar fijamente los musculos de la cara de los politicos de mi pais cuando presenten sus propuestas electorales.